Arte en el Riachuelo: el tercer paraíso

Más de 3.000 botellas de plástico reciclado, pintadas por dentro con los colores del Caminito, están atadas en tres círculos.
La obra flotante, que estará expuesta en La Boca durante dos meses, es una adaptación local del Tercer Paraíso: un símbolo del infinito modificado por el artista italiano Michelangelo Pistoletto.
Terzo Paradiso (el tercer paraíso) está recorriendo el mundo y se ha convertido en un fenómeno creativo para la protección del medio ambiente, y está claro que en Riachuelo ha encontrado el ancla perfecta.

El arte lo cura todo

El arte lo cura todo, incluso el Riachuelo: una instalación artística hecha con botellas recicladas flota a lo largo del río entre La Boca e Isla Maciel, como reflexión sobre su contaminación.

Terzo Paradiso será italiano en su diseño, pero la adaptación, realización y producción son totalmente locales. Las botellas reutilizadas hacen referencia a la contaminación de las aguas del Riachuelo, y los colores elegidos reflejan la herencia del pintor de La Boca.

Esta obra que propone Pistoletto tiene que ver con las posibilidades transformadoras del arte. En esta región, conoce a alguien que piensa igual. A través del arte, Quinquela ha transformado este barrio hasta el día de hoy. Víctor Fernández, director del Museo Benito Quinquela Martín (MBQM)

Más de 25 instituciones, entre ellas organizaciones públicas y privadas, escuelas, ONG y cooperativas, participaron en la creación de esta obra de colaboración. La cooperativa municipal de recogida de residuos El Trébol aportó los materiales, la mano de obra y los conocimientos sobre cómo garantizar que los materiales fueran reciclables después de la instalación.

«Era importante utilizar pintura a base de agua para que las botellas pudieran ser retiradas y recicladas de nuevo». – dijo Gonzalo Calabrese, coordinador y gerente de logística de El Trébol, que presta servicios a Barracas y La Boca.

Una acción educativa

Los colores fueron aplicados a las botellas por cientos de niños de escuelas y guarderías que participaron en la acción educativa. La mayoría eran alumnos de escuelas de La Boca, Isla Maciel, Barracas y José C. Escuelas de Paz. «La implicación de los colegios está ligada a la inevitable necesidad de concienciar sobre la protección del río y su restauración», subrayó el director de MBQM.

La empresa Control Ecológico (Coesa), a la que el municipio ha encomendado la recolección de residuos flotantes en el Riachuelo, donó la estructura metálica que da forma a la instalación, 180 metros lineales de hierro protegido contra la oxidación.

Terzo Paradiso, o Tercer Paraíso, es una adaptación del símbolo del infinito con la adición de otro círculo. Su creador lo interpreta como un círculo que simboliza el primer paraíso, una naturaleza en la que el hombre vivía en armonía. El segundo círculo representa el paraíso artificial que los humanos han creado mediante la inteligencia y la tecnología. El tercer paraíso es al que debemos aspirar hoy: un equilibrio entre la naturaleza y el arte que depende de la responsabilidad de cada individuo.

«Para nosotros, hay una obra dentro de la obra» – señala Víctor Fernández, que pasó más de tres meses dirigiendo la creación de Tercer Paraíso. «El encuentro con la utopía no es sólo conceptual. Tiene lugar en el arte comunitario, que se convierte en un agente de transformación social». – comenta el director.

La eterna limpieza de Riachuelo

Este no es un proyecto nuevo. El histórico juicio, en el que un grupo de vecinos -liderado por Beatriz Mendoza, trabajadora social del barrio de Villa Inflamable- demandó a los gobiernos nacional, municipal y provincial de Buenos Aires y a 44 empresas contaminantes por daños y perjuicios relacionados con la contaminación, comenzó en 2004. La Autoridad de la Cuenca del Riachuelo de Matanza (ACUMAR) es hija del caso y se encarga de sanear el Riachuelo desde hace más de una década, con resultados insípidos.

Por un lado, se han retirado más de 17 toneladas de residuos sólidos de las masas de agua desde enero de 2015. En los últimos días, ACUMAR clausuró una empresa de carga en Dock Sur por verter líquidos sin tratar, entre otras infracciones. Por otro lado, los residentes tienen rastros de plomo, benceno, tolueno y mercurio en sus cuerpos, según el último documento de audiencia pública de la agencia, celebrado en noviembre de 2018.

Una década después de que la Corte Suprema ordenara a ACUMAR limpiar la cuenca y reubicar a las 1.500 familias de Villa Inflamable, otras 500 familias viven en el barrio adyacente al polo petroquímico de Dock South. «Los vecinos están en una trampa de déficit judicial: no se ha tomado ninguna decisión sobre su reubicación, ni se invierte de forma decidida en la urbanización del barrio», señala Felipe Mesel, abogado del área de Derecho a la Ciudad de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ). «Aunque AySA ha llevado a cabo obras de distribución de agua, no se han realizado pruebas de calidad y los residentes siguen necesitando agua en bidones», dijo el abogado.

«Estamos corrigiendo los efectos de 200 años de desregulación», dijo el nuevo presidente de ACUMAR, Luis Figueras, que asumió el cargo hace sólo tres meses.

«Tenemos que construir 17.000 viviendas para su reubicación, y tenemos que seguir registrando e inspeccionando a las empresas contaminantes en los 65 km de la cuenca, además de hacer un seguimiento constante del suelo, el aire y el agua», reconoció.

Sin embargo, alabó los avances del megaproyecto de alcantarillado financiado por el Banco Mundial, que está completado entre un 50% y un 53% y que reducirá a la mitad la contaminación de los efluentes de la cuenca, el principal contaminante del agua.

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