¿Qué le pasa a Darío Benedetto?

El romance de Darío Benedetto con el gol entró en un impasse. Acostumbrado a los números positivos, 44 goles en 74 encuentros, el delantero de Boca transita su racha más negativa desde que llegó al club: 5 partidos y 385 minutos sin marcar.

La pausa en su relación con las redes se notó como nunca el último domingo ante Argentinos en la Bombonera. Pipa tuvo tres chances de gol y desperdició las tres. La más increíble fue cuando quedó mano a mano contra Chaves, después de un error defensivo, y el remate final se fue desviado. «Una te pido nada más, una te pido», rogó el 9 mirando hacia el cielo.

El contraste con el cierre de 2018 es notorio. Pipa hizo cinco goles en el cierre de la Libertadores, tres en las semifinales con Palmeiras y dos ante River. Con la llegada de Gustavo Alfaro, no hubo discusión con respecto a su titularidad. Tampoco la hay ahora. Pero este año, apenas hizo cinco goles (tres de penal y además erró uno) en 19 partidos. El último en el 2-2 ante Tolima del 24 de abril.

Todo parece indicar que se trata de una racha pasajera. Es cierto que su nivel decayó, tanto que ni estuvo entre los 40 jugadores preseleccionados por Lionel Scaloni para la Copa América, cuando sí había sido uno de los convocados en la última gira por Madrid y Marruecos.

Si bien en los últimos partidos no estuvo bajo en lo físico, esta es la gran preocupación del delantero este año. Se fue recuperando de poco pero siente que le falta un plus para estar al ciento por ciento. Siempre le preocupó, o lo alteró, más la cuestión física que la falta de gol.

Lo extrafutbolístico no juega pero lo ayudará a amigarse con el gol.  La relación entre Benedetto, el plantel, los dirigentes y la hinchada está en un gran momento. Hay demasiados indicios que lo convalidan.

En la Bombonera se siente el apoyo de los hinchas. Es el más ovacionado, aún por encima del Apache Tevez. También ganó en influencia en el vestuario, y ya es una especie de subcapitán detrás de Carlitos. El domingo, después de los goles errados, fue el primero que subió una foto del vestuario en sus redes sociales junto a todos los compañeros.

Benedetto y su búsqueda incesante de gol. En la semifinal contra Argentinos volvió a negársele. (Foto: Germán García Adrasti)

Con su competidor directo por el puesto, Wanchope Ábila, tiene una gran relación. Se retroalimentan. Cuando Ábila hace un gol, siempre lo busca a Pipa para festejarlo. Y viceversa. No hay lugar para los egos. Aunque Benedetto es el titular, Wanchope se muestra más entero, más eficaz: es el goleador de la era Alfaro con 8 goles.

Tampoco en lo económico está mal. Se siente mimado por el club. Cuando llegó al club, Benedetto pagó de su bolsillo un millón de dólares para destrabar la operación. Tras la salida de Fernando Gago, el club le actualizó el contrato y quedó como el segundo mejor pago del plantel. Le mejoraron el tope del dólar y además tiene premios por objetivos: goles, goleador del torneo, etc. Está claro: si Pipa convierte, también gana más.

«Boca me cumplió todos los caprichos y yo le aseguré que me quedaría hasta fin de año», contó Benedetto hace un tiempo. El domingo, en Córdoba, tendrá una nueva oportunidad de cortar la racha, en el último partido de la temporada, del primer semestre de 2019. Como para encarar con más confianza la parte final.

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