La otra vidriera: cómo hace Boca para potenciar a sus juveniles a Europa sin esperar a que lleguen a Primera

El desarollo del fútbol juvenil dejó de ser algo secundario. Las nuevas políticas de contrataciones europeas, la posibilidad de nutrir al primer equipo con chicos de la cantera e incluso una forma de financiar la economía devaluada del fútbol argentino hicieron que las divisiones inferiores se transformaran en un tema clave para los clubes del país. Y Boca entendió que, lejos de hacer una introspección, debía salir al mundo para avanzar.

Las ventas de Leo Balerdi (Borussia Dortmund pagó 17 millones de euros con 5 juegos en la máxima categoría) y Facundo Colidio (fue transferido a Inter en 9 millones de dólares sin debutar en Primera) se suman a la inminente transferencia de Agustín Almendra a Napoli (ofreció 20 millones de dólares) y dan cuenta de un semillero que se utiliza poco pero que exporta y nutre de dinero a la tesorería. También explican un nuevo fenómeno: los clubes de Europa pretenden llevarse joyas que todavía no brillan acá para terminar de pulirlas allá.

En lo que va de 2019, las inferiores de Boca llevan recorrido buena parte del planeta. Hace una semana, la Reserva de Rolando Schiavi ganó la FIFA Youth Cup (un torneo que se disputa desde 1939) en Suiza tras vencer 2 a 0 a Benfica en la final. No solo eso, el chico Lucas Brochero fue elegido el mejor jugador del torneo y empezó a ser seguido de cerca por equipos europeos.